Parabólica.MX escribe Fernando Maldonado
Todo apunta a una temprana reconfiguración del mapa político rumbo al 2027, el año en que serán elegidas 217 presidencias municipales en Puebla, el Congreso local y diputaciones federales. Un ejercicio inédito será la de votar por candidatos a cargos en el Poder Judicial del estado y que deberá formar parte de un análisis en paralelo.
Llama la atención particularmente la incorporación del senador Néstor Camarillo Medina a Movimiento Ciudadano porque se coloca en la ruta de convertirse en la carta del movimiento naranja para contender por la capital del estado en ese año, considerado como la aduana del para el grupo del gobernador Alejandro Armenta.
Es temprano y la especulación se ha convertido en una febril actividad en la clase política que apunta a diversos escenarios. Camarillo Medina ya había expresado entre quienes están en su entorno su aspiración en esa dirección, aún y cuando ya fue edil en Quecholac entre 2014 y 2018.
No es la única figura que se movió en los últimos días para buscar llegar a la meta de salida rumbo a la disputa por la joya de la corona electoral de 2027, pero si la más visible por el cargo que ostenta como integrante de la Cámara Alta y como dirigente priista que fue en el territorio.
El fin de semana pasado apareció en escena una figura conocida en el Partido Acción Nacional, partido por el que ocupó una diputación local y presidió la Comisión de Gestoría y Quejas en 2012 y dos años después protestó como senadora suplente de la morenista Yeidckol Polevnsky.
Se trata Denisse Ortiz Pérez, hermana de la diputada federal panista Liliana, esposa al mismo tiempo de Eduardo Rivera Pérez, ex candidato panista al gobierno del estado en 2024 y edil de la capital en dos ocasiones.
De acuerdo con información publicada por la periodista Paty Corro en Alcance Diario, Ortiz Pérez “reapareció en la esfera política poblana (…) quien formo parte del presídium del campamento juvenil petista que se desarrolla en el municipio de Atlixco”, escribió la autora de la columna El Chahuistle.
Como activo del Partido del Trabajo, Denisse Ortiz no es un nombre que se pueda desdeñar, sobre todo porque el partido de la estrella ha hecho un bosquejo de un eventual divorcio del Movimiento de Regeneración Nacional en el proceso electoral futuro y comenzar a andar solo, como igual hace suponer el Partido Verde que también ha comenzado a tantear la probabilidad de cortar el cordón umbilical.
En esa misma lógica está el diputado federal verde ecologista e hijo del ex gobernador Tony Gali, el junior de la política a quienes los adictos al galismo dotan de habilidades políticas y de negociación extraordinarias. Ya está en la ruta de buscar la candidatura a la capital, no es ningún secreto y para ello la familia estará dispuesta a abrir la billetera y activar las redes de poder al alcance.
Un vistazo al nuevo panorama configura un nuevo mapa en la escena. Los partidos a quienes antes se les consideró la “chiquillada”, el ecosistema partidario al que ahora habrá que sumar al PRI, comenzaron a mover sus fichas y a conservar pertrechos para detonarlos a la hora de la verdad.
La pregunta sigue en el aire. ¿De verdad estarán todos esos partidos en colocarse de tú a tú con Morena, el partido al que en algún momento del pasado han servido de manera abierta o con disimulo?
@FerMaldonadoMX