Beatriz Pages se devaluó a sí misma

Beatriz Pages se devaluó a sí misma
Fernando Maldonado
Parabólica

Parabolica.mx escribe Fernando Maldonado 

Conocí a Beatriz Pages en la oficina de la de la Dirección General de “¡Siempre!” en la colonia Tabacalera en la década de los ‘90.

Este reportero y una tenaz productora de la televisión veracruzana, Miriam García, teníamos la encomienda de entrevistar a quienes fijaban agenda nacional desde sus espacios, medios y plumas.

Ya había podido entrevistar a Pedro Ferriz, Javier Solórzano y Carmen Aristegui en las oficinas de MVS (sí, hubo un tiempo en que se llevaban bien), y todos fueron muy atentos y didácticos.

Fui con los maestros Raúl Trejo Delarbre que era director de la Revista Etcétera y con Miguel Ángel Granados Chapa, el referente profesional de quien guardo el mejor recuerdo porque asistí a su programa de radio, supe de su sobriedad y tenacidad en el oficio.

También pude conversar con quien me había contratado para trabajar en la fundación del Sistema Quintanarroense de Comunicación Social, Virgilio Caballero Pedraza, que años después se hizo diputado en la Ciudad de México.

No fue posible con Carlos Payán, el director fundador de La Jornada, porque justo coincidió con el cambio de mando en el diario más influyente de la izquierda en América Latina ya que entregaba el mando (bastón, le dicen ahí) a Carmen Lira.

Miriam por su parte había conseguido hablar con Raymundo Rivapalacio y otros periodistas de la misma talla en el diario Reforma. El programa se llamó Expresiones de Libertad y fue transmitido en la señal de Canal 4, un canal de corte oficialista pagado.

Con dinero público de los veracruzanos se habrían espacios para el periodismo insumiso, y también para los moderados.

Fue un ejercicio en esa época porque el poder lo detentaba en el país y el estado, el PRI cuyo ADN corre sin duda por las venas de la directora que convirtió el medio que heredó de su padre, don José Pagés Llergo, en un panfleto reaccionario, propio de la etapa más detestable.     

El tiempo avanza y la oposición política al proyecto de Andrés Manuel López Obrador se degrada. La directora que había convencido en torno a la responsabilidad de ejercer un periodismo comprometido y ético, se derrumbó.

No sorprende la virulencia de los ataques de los detractores a un proyecto político en crecimiento o ya en el mando, la sociedad requiere contrapesos y estos no se consiguen sin una oposición inteligente que busque y encuentre los argumentos válidos para persuadir, no para engañar.

Lo que si sorprende es la capacidad para mentir, como en la peor época de ese maestro del engaño de la era Nazi, Joseph Goebbles el ministro de Propaganda de Adolfo Hitler la que ahora utiliza esa devaluada directora de “¡Siempre!” para sugerir que detrás de una aspirante presidencial como Claudia Sheinbaum existe influencia antisemita, con una banda a la cabeza que exhibe la esvástica del régimen de Hitler.

El nivel del debate público se deteriora y quienes acusan que a partir de la llegada de la 4T se hace política barata o bananera, contribuyen a ese estado de cosas que deben ser proscritas y condenadas.

A Doña Beatriz Pagés se le debe conminar a estar a la altura de los conceptos con los que se veía comprometida y con los que todos los días se debe trabajar para contribuir a que cada vez más se use la razón y no la emoción.

Respetar a las audiencias debería ser premisa, ya bastante basura corre en redes sociales a manos de quien sin estudio, compromiso o escrúpulo enturbia el ambiente. Será por el bien de todos.

 

@FerMaldonadoMX

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