Tragicomedia naranja

Tragicomedia naranja
Fernando Maldonado
Parabólica

Parabólica.mx por Fernando Maldonado 

Si Samuel García fue el esquirol del régimen entonces el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene un problema serio en el terreno de la operación política que no ha sido suficientemente solventado; de paso, también trastoca el proyecto de la precandidata presidencial Claudia Sheinbaum Pardo.

La frustrada solicitud de licencia de su gobernador Samuel García para hacer precampaña por la candidatura presidencial por el Movimiento Ciudadano no se puede circunscribir a la zona limítrofe de Nuevo León. Los alcances son de orden nacional por el rol que cada factor de poder jugó en ese culebrón que al menos para la Cuarta Transformación, tuvo saldos deficitarios.

Todos los partidos políticos que han llegado a la Presidencia de México han necesitado de aliados (esquiroles les dijeron en esta etapa) para evitar correr riesgos de descalabro electoral en las sucesivas competencias por cargos de elección popular y el partido de Dante Delgado no es la excepción.

Ese papel lo han jugado en el pasado, el Partido Verde que llegó a ser aliado del PRI y del PAN, al que acompañó sin pudor en una etapa del gobierno de Vicente Fox. Ahora lo hace para el partido guinda en el plano nacional, pero en la esfera local en cada entidad los partidos colaboracionistas han estado ahí.

El problema para el equipo del presidente y la aspirante presidencial fue haber confiado una tarea que merecía un acompañamiento más decidido y solventar desde la política y la terea legislativa, el nombramiento de un sustituto del niñato Samuel García que le permitiera salir con relativa calma de la gubernatura en busca de la candidatura presidencial.

No sucedió porque el gobernador carece de margen de maniobra en su estado, porque hubo una notoria ausencia de la Secretaría de Gobernación desde la Ciudad de México y porque el inmovilismo de Adán Augusto López Hernández en su papel de coordinador político de Sheinbaum, constituyó una cadena de torpezas que llevaron al primer gran fracaso político para López Obrador.

De paso, dotó de energía y renovados impulsos a la oposición porque con sus bancadas desde el Congreso de Nuevo León consiguieron bajar de la contienda a un perfil político que con toda lógica despojaría de una buena rebanada del pastel electoral en la juventud y clase media a la precandidata Xóchitl Gálvez.

Exhibir como un mentiroso contumaz a Samuel García, que volvió a la patraña de que cumpliría a los habitantes de aquél estado con la promesa de no dejarse llevar por el canto de las sirenas ni la ambición electoral, debe ser lo de menos cuando en realidad lo que está en juego es ese amplio y creciente segmento de votos que no han sido persuadidos por una u otra oferta política.

El presidente de México adolece de un operador electoral eficaz que no requiera relectores para hacer con callada eficacia la tarea, como dicta el libro de los iniciados en esos afanes; al partido de Dante Delgado le falta un candidato que permita refrendar el acuerdo con la 4T y poder cobrar los réditos por ello y a Sheinbaun, no confiar en quien le jugó las contras en la interna de Morena.

Al final Samuel García tiene a su esposa, Mariana Rodríguez la mujer mas influyente en el ámbito digital para conciliar entre el desánimo de los neoleoneses y el lenguaraz gobernador que asume que en el país habita una bola de estúpidos para comprar su cuento barato del compromiso por la democracia.

 

@FerMaldonadoMX

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