Un movimiento sin ciudadanos

Un movimiento sin ciudadanos
Jesús Olmos
Máscaras

Máscaras escribe Jesús Olmos 

El sonido de “naranja, naranja” se escuchaba en un jingle de 1999 cuando surgía un partido nuevo de minorías que se codeaba entre los grupos que aspiraban al poder.

El partido, cuyo nombre era Convergencia por la Democracia, nacía de la mano de un liderazgo único, Dante Delgado Rannauro, quien se promovía en la política nacional y se alejaba de los escándalos que lo llevaron a la cárcel.

En 2002, el nombre se acortó y se quedó en Convergencia, y en 2011 adoptó su nombre actual: Movimiento Ciudadano.

Durante 2 campañas presidenciales, caminaron de la mano del candidato Andrés Manuel López Obrador en sus derrotas presidenciales, y en el 2018 se aliaron con el candidato presidencial del PAN-PRD, que también resultó derrotado.

Mucho se ha hablado del episodio en el que el partido naranja se distanció de AMLO, quizás porque el ahora presidente no aceptó que aquella estructura fuera lo que ahora es Morena, o porque la disputa por el poder suele tener estas aristas.

Al Movimiento Naranja se le comenzaron a endilgar políticos exiliados de partidos, algunas mentes brillantes y la carroña de siempre, esa que sólo sabe vivir del presupuesto.

Hace años, en conferencia de prensa, el veracruzano, líder único el partido, casi casi el dueño de la franquicia, planteaba que seguirían un camino que los llevaría a la presidencia en 2024. Primero tendrían diputados y un par de senadores, luego una tercia de gubernaturas para tomarlas como impulso hasta alzarse con la presidencia.

En sus filas por igual convergen la congruencia de las Patricia Mercado y de las Martha Tagle, que el oportunismo de los Salomón Chertorivsky o la desvergüenza de los Enrique Alfaro o Samuel García.

Este último revela lo que es Movimiento Ciudadano actualmente y cómo se ha ido alejando de la socialdemocracia que decían promover, de la agenda de Derechos que ofrecían como plataforma y, sobre todo, de los ciudadanos que les dieron su confianza.

Recientemente, el “gobernathor” (como le nombran a su parodia) pidió al Congreso de Nuevo León que se incluya en la nueva Constitución de la entidad el derecho a la vida desde la concepción, a pesar de que eso iría en contra de la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y de que Movimiento Ciudadano dice ser un partido progresista.

Es sólo una muestra de que el partido naranja vive más de la fortuna de un momento que de una plataforma consolidada.

“Nunca tuve en el radar que me tocaría manejar una crisis como esta”, dijo hace unos días sobre la crisis del agua el político nuevoleonés, que evidentemente no estaba listo para gobernar.

 

@Olmosarcos_ 

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