La delgada línea

La delgada línea
Antonio Abascal
El Blog de Puebla Deportes

El Blog de Puebla Deportes escribe Antonio Abascal 

Con polémica finalizó la participación del Puebla de la Franja en el Clausura 2022 al perder 3-2 (4-3 global) ante las Águilas del América, la eliminación fue tan apretada que se definió por detalles y por decisiones arbitrales muy rigoristas basadas en que cada una tuvo “elementos”, dicen algunos, para justificarlas. La jugada del gol del empate americanista en Puebla no es responsabilidad del cuerpo arbitral que se basó en el reglamento (mal redactado a nivel internacional y que ya también fue factor para decidir la final de la Liga de Naciones de Europa entre España y Francia en una jugada de distinto tipo), pero ahora con el hecho de no tocar la pelota se elimina la participación en la jugada aunque ese futbolista, Bruno Valdez terminó distrayendo a los defensores; luego vino la falta de Zendejas sobre Mancuello donde ni siquiera el árbitro central revisó la acción en el VAR para analizar una posible expulsión y por último la repetición de un penalti que había sido bien marcado.

En las horas posteriores a la jugada muchos subieron a sus redes sociales imágenes que “demostraban” su punto de vista desde los que consideraban una decisión arbitral correcta (como diría Arturo Brizio) hasta los que airados que creían en el error del VAR que fue quien ordenó la repetición del penal tras la gran parada de Antony Silva. Lo cierto es que la decisión fue muy rigorista y ahí ni siquiera el apodado “Cantante” fue a revisar al monitor. Las preguntas que quedan son si en el resto de la liguilla se mantendrá ese criterio para repetir las penas máximas ante el mínimo movimiento del guardameta, o por qué el criterio cambió esta semana luego de los partidos de reclasificación donde hubo tres juegos que se resolvieron en penales con las buenas actuaciones de Marcelo Barovero de San Luis en Monterrey, de Sebastián Jurado de Cruz Azul ante Necaxa y del propio Antony Silva del Puebla frente a Mazatlán ¿por qué en esas series el VAR no llamó a los árbitros, en realidad todos cumplieron con el reglamento, no hubo tan siquiera uno que estuviera en el límite como lo estuvo el paraguayo el sábado ante el América?

Así por milímetros se dio la eliminación del Puebla frente al América, fue muy delgada la línea entre dar la sorpresa y quedar en la misma instancia que hace cinco meses, lo que habla del enorme mérito de la plantilla y del técnico Nicolás Larcamón quien planteó dos buenos juegos frente a los capitalinos https://www.youtube.com/watch?v=rf8TxD16krI; esa delgada línea también debe aplicarse del otro lado en el caso de Pablo Parra en el partido de ida quien pudo ser expulsado por su pisotón sobre Luis Fuentes; pero esa delgada línea también sirve para medir todo el torneo del Puebla de la Franja ya que el cuadro camotero no cerró bien y eso lo mandó a enfrentar a un equipo que vivía una dinámica distinta con una buena racha, con mucha confianza y que si bien se vio maniatado en Puebla, tuvo el mérito de encontrar el empate cuando parecía que lo tenían controlado y en su casa hay que reconocer que había sido el más peligroso desde el primer lapso, que pese a recibir el empate en la última jugada del primer tiempo no demostró un bajón anímico y retomó su dominio para generar la acción del penal a su favor, por cierto en otra jugada de táctica fija en contra del cuadro poblano. El América encontró los mecanismos para conectar con Diego Valdés (algo que no hizo en Puebla) y era peligroso, mientras que aun sufriendo el cuadro visitante seguía en el juego cuando se dio el penal, la parada de Silva, la repetición decretada por el VAR y el gol de Diego Valdés, pese a lo cual el Puebla todavía tuvo una respuesta con un buen disparo de Daniel Aguilar al que alcanzó reaccionar Guillermo Ochoa y en el contrarremate Aristeguieta encontró la gran reacción del veterano arquero en una gran parada del americanista, en ese tiro de esquina el propio Ochoa tomó el balón y se apuró para que Pedro Aquino encontrara a Diego Valdés y armaran el contragolpe que finiquitó la serie con el gol de Zendejas.

Una vez que pase la calentura por la forma, que pase el dolor de las apretadas decisiones arbitrales, la dirección deportiva y el cuerpo técnico deberán ser muy inteligentes en el análisis del torneo. Nicolás Larcamón tiene razón al hablar de una gran temporada (tomando en cuenta todo el año futbolístico) en la que se hicieron 50 puntos, en la que se potenció a jugadores jóvenes como Israel Reyes, quien cada vez juega mejor, que se llevó a varios jugadores a sus selecciones nacionales: El propio Reyes, Silva, Aristeguieta y Parra, al tiempo de volver a sacar jugadores de la cantera,  una campaña por la cual el Puebla arrancará en séptimo lugar de la tabla de cocientes 2022-2023 a 31 puntos del antepenúltimo puesto, Tijuana, a 32 del Querétaro y a 37 de Juárez lo cual significa que ha encontrado la estabilidad en el cociente y que ese problema por fin se ha solucionado, pero sobre todo, con su identidad recuperó el cariño de la afición de Puebla y eso no es quedarse corto, ese hecho significa mucho más porque despertó a una afición que se había retirado del estadio cansada de ser el hazmerreír de la liga. Larcamón y sus muchachos recuperaron el orgullo del Puebla en la liga y el orgullo de sus aficionados.

Sin embargo se tendrá que analizar este torneo: ¿Qué pasó con un equipo que había ganado 21 de 27 puntos en disputa pero que luego sólo fue capaz de ganar cinco de los últimos 24 y que si lo alargamos al repechaje y a los Cuartos de Final sólo ganó uno de los últimos siete partidos que disputó? ¿Por qué varios jugadores, los más llamativos Araújo y Mancuello, fueron de más a menos o por qué Ferrareis ya no pudo cabalgar por la banda derecha, fueron méritos de los rivales o no se encontraron los recursos para ajustar? ¿Por qué hubo tantas lesiones musculares después de la fecha 10? ¿Faltó autocrítica en el cuerpo técnico para analizar los empates en casa ante Santos y Pumas en temporada regular en juegos donde se perdieron ventajas como sucedió en el repechaje y los Cuartos de Final? ¿Por qué se tardó en reaccionar ante los problemas en la táctica fija en contra: El gol del empate momentáneo en el Azteca frente a Cruz Azul, el que significó la derrota en San Luis, el gol del empate de Santos Laguna tras un saque de manos, el gol de Pachuca que se tradujo en derrota, el del Necaxa, los dos de Mazatlán en temporada regular, eso se repitió en la recalificación ante el mismo Mazatlán, en el empate americanista en el Cuauhtémoc en el que instantes previos Diego de Buen se estaba atando las agujetas de sus zapatos, y la jugada en la que se marcó el penal en contra en el Azteca es un tiro de esquina?

Algunos siguen molestos por la forma en la que el Puebla perdió en Mazatlán en la última jornada del torneo regular cuando podía amarrar con un punto su permanencia entre los primeros cuatro lugares de la tabla, pero se olvidan que el equipo de la Franja desperdició varias oportunidades previas que, de aprovecharlas, hubieran convertido ese juego ante el hermano en intrascendente para los intereses camoteros: Tan sencillo como mantener la ventaja en casa contra Santos o Pumas, precisamente el duelo contra Pumas nos lleva a otros denominadores comunes que no se entendieron como tales, los universitarios encontraron el 2-1 en contra en el cierre del primer tiempo. Pues bien hacia el final de temporada, el Puebla recibió goles en minutos finales del primer o segundo tiempo: Contra San Luis, contra Pumas, contra Mazatlán en la recalificación tanto en el primero como en el segundo lapso, contra América en la ida y contra las mismas Águilas en la vuelta, otro tema común fue el bajón anímico tras recibir un gol, se dio ante Santos donde se estuvo a punto de perder, contra Mazatlán tanto en la fase regular como en la recalificación, un aspecto que sí se corrigió para la vuelta en el Azteca frente a los de Coapa.

Nicolás Larcamón es un buen técnico por lo que la forma en la que se produjo este torneo puede dejarle enseñanzas muy profundas si es capaz, junto con su equipo de trabajo, de extraer las conclusiones de este Clausura 2022. Tras el partido el timonel poblano dejó en claro que se quiere quedar y respetar el contrato que tiene vigente por un torneo más hasta diciembre, pero también dejó en claro que será más exigente para conseguir refuerzos en el mercado que está por abrirse. En ese sentido hay un tema del que se habló muy poco pero que a toro pasado resultó clave: La lesión de Kevin Ramírez en el juego contra Chivas, el uruguayo llegó como refuerzo para esta temporada, había gozado de minutos contra América en la fecha uno (44), contra Tigres (21), contra Querétaro (33 donde se quedó corto), contra Atlas (3), contra Monterrey (6) y contra Chivas (35), pero daba la impresión de que iba a más, que ya entendía lo que le pedía Larcamón, pero sobre todo, era un jugador que cambiaba la forma de atacar ya que es más rápido y hábil que los otros delanteros Aristeguieta y Martínez, era ese revulsivo o el hombre que podía aprovechar el cansancio de las defensas, pero tras su lesión el Puebla se quedó sin ese jugador rápido ya que Martín Barragán, quien se quedó con el rol, no es habilidoso. El equipo de la Franja echó de menos a un jugador de las características de Ramírez lo que nos lleva a recordar a que más allá de que para este semestre se potenció con las llegadas de Mancuello y Cortizo seguía siendo una plantilla corta que empezó a sufrir cuando aparecieron las lesiones y las suspensiones por la acumulación de tarjetas.

Eso nos lleva a un punto que parece clave, este Puebla tiene señas de identidad, ha recuperado la línea de comunicación con la afición, el cariño de la ciudad, ha potenciado jugadores, ha dado salida a algunos canteranos, ha hecho olvidar el fantasma del cociente, se ha asomado a cuatro liguillas en fila hecho inédito en torneos cortos y sólo comparable a la época dorada del club, lo que significa empezar a acostumbrar a una nueva generación de poblanos a la sensación del protagonismo y no a los nervios de salvar la categoría o pagar la multa, pero la historia de Kevin Ramírez ejemplifica la necesidad poblana.

Hemos llegado a un punto de no retorno y la línea es muy delgada: Para trascender se requiere potenciar a la plantilla con refuerzos de calidad y mantener la base del equipo (algo que lejos de los dichos de la prensa capitalina se ha logrado porque a los Silva, Gularte, Araújo, Segovia, entre otros los trajo esta directiva), de tal manera ahora la pelota está del lado del grupo de inteligencia deportiva del club ya que no se requiere de nombres rimbombantes sino de jugadores de calidad que signifiquen los acabados en la obra que ha edificado Larcamón, los cimientos, los pilares y hasta la estructura ya están puestos, ahora faltan los acabados que le den más belleza al edificio, ya se ha llegado la hora de potenciar al equipo para aspirar a una mayor trascendencia y llegar a instancias más profundas en la liguilla.

 

@abascal2