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Miércoles, 22 Febrero 2017 23:10

El irritante caso de Enrique Ochoa Reza

Un zopilote rondando lo que ve despedazado en el basurero

El líder del Partido Revolucionario Institucional, hombre de todas las confianzas del Presidente Enrique Peña Nieto, encumbra un caso que pasa de lo irrisorio a lo irritante.

Lo irrisorio es la postura entrona que maneja en sus discursos y que promueve cuentas de redes sociales, donde castiga, descalifica, fustiga, exige y plantea todo tipo de ideotas que le cruzan por la mente. Lanza retos, compone al país y llama a la unidad de un partido quebrado hasta la médula. Mientras la opulencia y la corrupción, le pintan la cara, lo desnudan, lo persiguen y lo aquejan.

Ochoa Reza se define a sí mismo como un líder con ‘una posición crítica, autocrítica y de propuesta constructiva de trabajo, transformación y triunfo’.

Sin embargo, basta con ver la postura de Ochoa Reza frente su millonaria liquidación de la CFE por un millón 275 mil pesos; ‘todos lo hacen’, los escándalos por la deuda excesiva de la paraestatal que resuenan como eco de lo sucedido en el calderonismo con Luz y Fuerza. Basta con ver postura frente a las Casas Blancas, los conflictos de interés, el saqueo de entidades en el que exime a sus otros correligionarios de cualquier culpa ya que su discurso se centra en los errores que cometió Javier Duarte (él solo) separado del aparato, a oscuras de la federación y acalla el trato preferencial que senadores y diputados comandados por Gamboa, Beltrones y Camacho, dieron al que podría ser el hombre más perseguido de México y otros de sus cuates del novo PRI.

Lo irritante del caso de Enrique Ochoa Reza es que con su liderazgo los priistas quieren olvidar el cobijo que dieron durante largos años a acciones de los novopriistas Javier Duarte, César Duarte, Roberto Borge y otros tantos gobernadores de la vieja guardia como Fidel Herrera, Tomás Yarrington, Ulises Ruiz Ortiz y Humberto Moreira. Cobijo tácito y de facto. Cobijo que desde el Senado trabó innumerables ocasiones peticiones de la oposición por indagar en los préstamos millonarios que pidió la administración duartista, su origen y destino, que hundieron a Veracruz y de los que hoy calla el poder vigente, acallaron peticiones de juicio político ante temas como el agravio a los comunicadores y los abusos del jefe de su policía. Acallaron cuando llegaban maletas llenas de billetes a alimentar la campaña de Peña Nieto, maletas que hoy dan impunidad al villano favorito de México hasta quién sabe cuándo. Ese mismo cobijo va para los Tarek, Silva Ramos, Carballo, Aguilar Yunes, Spinoso Carrera, Lagos Hernández, de León Maza, Pinete Vargas, Kuri Grajales, Mota Hernández, Guzmán Lagunes, que con curul y todo respaldaron a Duarte y fueron testigos flagrantes del abismo en el que se hundía Veracruz.

Lo irritante del caso Ochoa Reza también está en el papel pertinaz que ha jugado en los abusos en otras entidades. En el caso de Puebla, el gobierno de su jefe permitió endeudar al estado por más de 21 mil millones de pesos, hizo oídos ciegos a los abusos del morenovallismo e incluso los propios priistas poblanos hablan de que ya ha pactado la entrega de la elección de 2018 para así evitar el ascenso de Morena.

Lo irritante de Ochoa Reza, son los oídos sordos de los reclamos que le hacen todo el tiempo en México y en el extranjero, a uno de los apenas cinco hombres en los que este presidente confía que ‘aprendan’ en la posición en la que los ponga. Es irritante Ochoa Reza por que no busca implantar la autocrítica y el escarnio en el gobierno actual, lo irritante es que este señor está volteando a ver la paja en el ojo ajeno actuando como un zopilote rondando lo que ve despedazado en el basurero, el basurero en que su partido tiene convertido el país.

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Visto 320 veces Modificado por última vez en Jueves, 20 Abril 2017 12:25